DE AQUI HASTA LO ULTIMO DE LA TIERRA En Ministerio Fraternidad Cristiana hemos aceptado el compromiso de cumplir la Gran Comisión de ser testigos de nuestro Señor Jesucristo.
“Jerusalén, en toda Judea, Samaria,
y hasta lo último de la tierra” Hechos 1:8
Aplicando este principio como un Ejército de Conquista nos expandemos, desde Connecticut a los demás estados de nuestra nación y al mundo.
FIEL EN LO POCO / PUESTO EN LO MUCHO
Entendemos que somos parte de un todo, y que Dios nos ha confiado la comisión de predicar las buenas nuevas; abrazando la visión de alcanzar, discipular y enviar.
CELULAS:Es nuestra meta en Fraternidad que cada miembro sea parte de una CELULA, donde se brinda la oportunidad de compartir en Familia, reuniéndonos cualquier día de la semana en hogares diseminados en diferentes áreas de la ciudad. Es aquí donde se pone en práctica el desarrollo integral y la Visión de Multiplicación.
El crecimiento numérico de nuestras obras lo consideramos en parte al énfasis del desarrollo de la visión celular, con la estructura de trabajo:
Pastor General, Supervisores de Zona, Encargados de Sector y Líderes de Células.
Consideramos que el modelo de CELULAS es más que una estructura de trabajo para crecer, y creemos que es la estrategia del Espíritu Santo desde los inicios para un crecimiento natural y sano de la Iglesia.
Leer Más sobre Trabajo En Células Al aceptar a Cristo comienza una nueva etapa de vida.
En nuestra Iglesia nos esmeramos a que cada miembro sea parte de la Escuela de Discipulado, para desarrollarse y así cumplir su visión y propósito.
El discipulado cristiano es el llamamiento más grande que existe en esta tierra. No existirá otro reto mas desafiante que seguir las pisadas de Jesús. Todo cristiano a esto ha sido llamado, tal como el apóstol Pedro tiene el cuidado de decírnoslo: "
Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas;" (1a Pedro 2:21). El camino ya está trazado, pues el ejemplo nos ha sido dado por aquel que
estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. (Fil. 2:8). No podemos ser discípulos de Cristo si en nosotros no hay esa misma obediencia que hubo en Él, y cabe resaltar que su obediencia fue hasta la muerte (Fil. 2:5).
Leer Más Sobre Este Artículo